Vente, mi niño
Vente, mi niño,
que voy a enseñarte
una cosa que a tí
podrá gustarte.
Vente conmigo
que una rosa que tengo
y esta sonrisa
serán para tí, niño
cuando tú digas.
No tengas miedo
niño querido,
que las mujeres saben
cuidar su nido.
No desperdician
nada tan rico
aunque a veces volteen
los abanicos
para esconder los labios
de algún mordisco.
No lo dudes mi niño
vente a mi lado
y no tardes, que ahora
es ya verano,
que la calor aprieta
y sin aliento
puede dejarnos.